El Trinche

El Trinche

Carlovich y la pelota, la esencia del futbol romántico.

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Se habla de un genio que alimenta la leyenda, el jugador que con sus gambetas arrastró masas para verle jugar, cuando él decidía que quería jugar.

Ese era Tomás el Trinche Carlovich. Jugador al que no le hizo falta jugar en clubes de renombre para ser reconocido, no solo por aficionados sino también por profesionales del fútbol, como uno de los más grandes que han visto jugar.

Menotti, Bielsa, Pekerman, Carlos Aimar, entre otros dieron testimonio de su genialidad. De su carrera quedan historias de relatos poéticos, llenos de nostalgia de aquellos que le pudieron ver y atestiguan que a día de hoy no han vuelto a ver otro igual.

Carlovich solo quería jugar al fútbol, no perseguía la fama ni el dinero. Como el mismo decía “mi mejor calidad es querer tener la pelota siempre, sino la tengo me desespero”. Vivió en Rosario y de Rosario nunca quiso salir.

Muchas son las historias que agrandan su leyenda.

El mismo Menotti reconoce que le convocó para la selección, pero el Trinche no se presentó alegando que se había ido a pescar y que no pudo volver porque el rio estaba muy alto.

De muchas de las historias quizás la más recordada es la del partido que jugó, formando parte de un combinado de jugadores de Rosario, contra la Selección de Argentina que por entonces se preparaba para su participación en la Copa del Mundo de 1974, en Alemania.

Los convocados fueron mayoritariamente jugadores de Newell´s Old Boys y de Rosario Central, mas el Trinche que jugaba en Primera B con Central de Córdoba.

Carlos Timoteo Griguol y Juan Carlos Montes armaron el combinado rosarino con jugadores de altísimo nivel. Junto a Carlovich formaron Carlos Biasutto en la portería, Jorge José González, Pavoni, Capurro y Mario Colorado Killer en la defensa, Carlos Aimar y Mario Zanabria como volantes y en la punta de ataque con Sergio Robles, Alfredo Mono Obberti y Mario el Matador Kempes.

El fútbol rosarino era cuna de grandísimos futbolistas con una forma de jugar, muy refinada técnicamente. Un fútbol elegante y estético, de posesión y juego colectivo, de ataque y técnico, pero sobre todo de un trato exquisito al balón así era el “estilo rosarino”.



Tal fue la exhibición del Trinche que el seleccionador nacional pidió que lo cambiaran en el descanso, cuando el combinado de Rosario ya dominaba por 3 goles sin respuesta.

En sus mismas palabras, “me salió todo bien, como me iba a salir mal teniendo una cancha de más de 30.000 viéndonos jugar.”

Ese día logro algo único, reunir a hinchas de Central y de Newell´s en una misma tribuna.

Juan Carlos Montes, el técnico que hizo debutar a un tal Maradona en Primera División con Argentinos Juniors, vio el talento en el Trinche, pero Carlovich no quiso o no pudo, o simplemente solo quería jugar al futbol para divertirse.

La adoración que el fútbol siente por Carlovich lo eleva a un pedestal, donde el futbolista deja el mundo de lo racional y se transforma en mito.

Grandes figuras del balompié lo admiraron llegando al punto de venerar su figura. Marcelo Bielsa se hizo socio de Central donde acudió durante 4 años para ver al Trinche. Se dice que Pekerman después de jugar sus partidos con Argentinos Juniors, no perdía la oportunidad de ir a ver al Trinche cada vez que este jugaba en Buenos Aires, describiendo a Carlovich como, "el futbolista más maravilloso que vi".

Aficionados, jugadores y técnicos se entregaron a la belleza de su juego, la magia de su toque y el famoso caño de ida y vuelta encandiló a las masas hasta tal punto de que la gente de Central solo acudía en masa, cuando el Trinche decidía que iba a jugar. Al grito de, “esta noche juega el Trinche”, se corría la voz y las gradas del Gabino Sosa se llenaban hasta la bandera para contemplar a un tipo elegante, barbudo y de gran melena con semblante de líder revolucionario.

El caño de ida y vuelta es sin duda la característica mas recordada en el juego del genio rosarino. Le tiraba el caño al rival, al superarlo, pisaba la pelota la rodaba de vuelta y tiraba otro caño.

Las tertulias callejeras de Rosario están llenas de relatos sobre su figura. De aquellos que lo pudieron ver, o de aquellos que escucharon el relato traspasado de sus gestas, convirtiéndose en poseía popular.

Se dice que no quedan imágenes futbolísticas de él, pero después de mucho buscar aquí encontré un breve video con imágenes del Trinche, jugando un partido de la Primera C ya con 42 años.

En cada cancha de barrio siempre hay un Trinche que ilusiona con sus malabares, jugadores lujosos, que mantienen la esencia de un fútbol romántico cada vez mas difícil de ver.


Los genios nunca se van. Carlovich tira el caño y siempre vuelve.

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