Javier Chevantón, Chevagol

Javier Chevantón, Chevagol

Otra entrega más de René Descartes, descartes irracionales.

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Charrúa de nacimiento, salentino por entrega y corazón.

A comienzos del siglo XXI, Javier aterriza en tierras apulianas procedente del Danubio Fútbol Club uruguayo, donde en su labor de delantero acumuló un par de prolíficas temporadas en La Franja que le sirvieron de trampolín al fútbol europeo.

En sus primeras tres temporadas en el club aurirojo justificó su contratación a base de goles y pese a que en su primer año sufrió un descenso, en su tercer y último año (2003/2004) de ésta primera etapa en el Calcio italiano, logró un récord aún vigente, 19 goles en una temporada en Serie A con el Lecce.

Con un perfil de bomber, dada su facilidad para encontrar red, Chevagol ficha por el A.S. Mónaco en verano del 2004. El club monegasco lo fichó como baza de cara al gol tras las salidas de Morientes y Pršo; cabe recordar que el charrúa recaló en el club entrenado por Deschamps tras una muy honrosa (¡y hasta sorprendente!) final de Champions donde acabó perdiendo contra el Oporto de Mourinho en Gelsenkirchen.

El idilio en la Ligue 1 duró dos años; el Mónaco, que venía de finalista en Champions, no lograba los objetivos que se había marcado y acabó defenestrando a Deschamps en la primera temporada de Chevagol.

Monchi, con su gran olfato ojeador en el ámbito futbolístico, se fijó en Chevantón y lo fichó por 8,9 millones de euros para el club del Nervión en el verano de 2006.

Pese a que estadísticamente no fueron unas temporadas brillantes, su entrega y dedicación no pasaron desapercibidas. En su primera temporada tuvo una contribución bastante notable en la Copa de la UEFA 2006/07, que el Sevilla de Juande Ramos ganó contra el Espanyol en Hampden Park.

Esa comunión con el gol vista en tierras apulianas se vió lastrada por sus contínuas lesiones, él mismo ha reconocido que su entrega le empujaba a volver a los terrenos de juego sin estar plenamente recuperado y eso le ocasionó varias recaídas, no sólo en Sevilla, si no, a lo largo de su carrera deportiva.

Tras dos temporadas con muy poca participación, deja la disciplina del Sevilla tras una cesión al Atalanta sin mucho brillo para volver a recalar en tierras apulianas, en el Lecce, club cuya camiseta Javier considera su segunda piel.

En esta segunda etapa en Lecce logra ayudar a mantener la categoría a su equipo sobre la bocina, pese a ello el club decide no renovar su contrato y acaba recalando en el Colón de Santa Fé argentino.

Tras una temporada en el fútbol argentino, la cabra tira al monte y da comienzo su tercera etapa en el Lecce, la más icónica.

El club aurirojo se encuentra en la Lega Pro 1a (antigua Serie C) tras encadenar una serie de descensos administrativos por su participación en el escándolo del Scommessopoli, que sacudió el Calcio italiano en la temporada 2012-2013.

Chevagol firma un contrato por 900 euros mensuales ganándose el corazón de todos los aficionados y elevándolo a la categoría de mito en tierras apulianas, mete al Lecce en los play-offs de ascenso, queriendo participar en el partido de vuelta contra el Carpi lesionado en el hombro.

Lamentablemente el equipo aurirojo no logra el ascenso a la Serie B pero su dedicación y sacrificio son un hecho para la historia.

Su último baile en el fútbol europeo fué en el QPR londinense en la temporada 2013/14 antes de volver a Uruguay para colgar las botas en el Liverpool FC de Montevideo.

A continuación un video para recordar a Chevantón, pura casta, entrega y pundonor:

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