Cláudio Ibrahim Vaz Leal, Branco

Cláudio Ibrahim Vaz Leal, Branco

Otra entrega más de René Descartes, descartes irracionales.

3 min de lectura

Natural de Bagé, tierras gaúchas, sempiterna cuna de grandes talentos futbolísticos brasileños.

Branco, que desempeñó su carrera como lateral izquierdo, fué el máximo exponente del lanzamiento de tiro libre directo durante los años 80/90 antes de la llegada de su continuador, Roberto Carlos.

Tras su debut como profesional de colorado en el Internacional de Porto Alegre, ficha por el Fluminense logrando levantar el Campeonato Carioca tres años consecutivos entre 1983 y 1985 y un Brasileirão en 1984; 14 años después de su primer y único título hasta entonces.

Cláudio logra sus primeras convocatorias con la canarinha en 1985, consagrándose en su posición durante 10 años. Disputa el Mundial de España en 1986, su primera gran competición internacional, donde el combinado brasileño cae en cuartos de final contra la Francia del Carré Magique de Platini, Fernández, Tigana y Giresse.

El Fluminense llega a un acuerdo de cesión con el Brescia en 1986 y Branco se estrena en el calcio italiano en pleno apogeo competitivo. Pese a un notable desempeño con el club lombardo no logra evitar su descenso a la Serie B, tan solo un punto por detrás del Empoli donde también se encontraba cedido il sindaco, Marco Osio.

Sin los galones necesarios ni experiéncia en el fútbol italiano, no logra levantar el vuelo del club lombardo en su segunda temporada en Brescia y el club lombardo acaba en octava posición, lo que le impide regresar a la División de Honor del fútbol italiano.

Su nombre y cualidades ya habían hecho eco en Europa y en el verano de 1988 ficha por el Porto FC donde vuelve a encontrar la senda de la victoria, se hace con la Copa América de 1989 representando a Brasil y con la Primeira Liga de Portugal en 1990 a las órdenes de Artur Jorge.

Tras sus éxitos en tierras portugesas, Cláudio vuelve a Italia para disputar el mundial de 1990 cayendo eliminada la canarinha en Octavos de final contra la Argentina de Caniggia, Maradona y Ruggeri, que acabaría perdiendo la final contra Alemania Federal. El partido, disputado el 24 de Junio en Delle Alpi, no estuvo exento de polémica tras reconocer varios jugadores de la selección argentina (a posteriori) la intoxicación de sus rivales brasileños (principalmente, Branco) con bidones de agua adulterados con tranquilizantes en las pausas de hidratación, avivando ésta treta aún más la rivalidad entre ambas selecciones.

Hay otro notorio episodio acontecido durante el campeonato mundial italiano, curiosamente en el mísmo estadio, frente a la Selección Escocesa. Tal era la potencia del libre directo de Cláudio que el defensor gaúcho, lanzó una falta que inintencionadamente impactó en la cara de Murdo MacLeod, ocasionándole una conmoción cerebral que lo llevó directo al hospital.

El amartelamiento entre Branco y tierras italianas tuvo una segunda parte; finaliza el Campeonato Mundial de 1990 y Cláudio deja la disciplina del Porto FC y aterriza en el Génova de Osvaldo Bagnoli donde, ésta vez sí, encajó como un guante en el sistema del célebre entrenador lombardo.

Aquella temporada 1990/91 fué una para el recuerdo de los tifosi del Grifone, del equipo rojiazul con Branco en el lateral izquierdo y la dupla del uruguayo Aguilera y el checo Skuhravý en el ataque. El decano del calcio italiano lograba su mejor clasificación desde 1942 finalizando la temporada en cuarta posición, otorgándole el derecho a participar en la Copa de la UEFA el año siguiente siendo el equipo revelación de la Serie A.

Segunda temporada en Génova y el equipo de Osvaldo Bagnoli logra hacer soñar a los tifosi del rossoblù en la Copa de la UEFA, apeando al Liverpool de la competición en cuartos de final, siendo despertados de su sueño europeo de forma abrupta por el Ajax; llegaron con opciones al partido de vuelta pero fué un aciaga jornada de primavera en Amsterdam; Branco y cia. se despedían de Europa tras dejar un muy buen sabor de boca en sus aficionados.

Muy probablemente el desgaste ocasionado en su buen desempeño europeo causó mella en el equipo, que acabó la temporada salvando la categoría en la Serie A a 1 posición de puestos de descenso y se saldó con la salida de Bagnoli del equipo.

El idilio Branco - Italia tuvo una temporada, sin mucho brillo, más de duración y el gaúcho acabó dejando la disciplina del Génova tras la 92/93, donde el equipo siguió flirteando con el descenso en un año marcado por los contínuos cambios de entrenador y por ende, inestabilidad institucional.

Regresó a su tierra comenzando a reflejar progresivamente menos referencia con su juego; a destacar su entorchado como Campeón Mundial, el título que le faltaba representando a la canarinha, en 1994.

Volvió a Europa durante dos temporadas para enfundarse la camiseta del Middlesbrough en la Premier League, donde jugó más bien poco. Tras un breve paso por la Major League Soccer norteamericana, volvió al equipo que considera su casa, el Fluminense, para colgar las botas en 1998 tras una carrera de éxitos donde creó escuela desde su demarcación.

¿Recuerdas a Cláudio? ¿Le viste jugar?.

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