Biri Biri de Banjul a Sevilla

Biri Biri de Banjul a Sevilla

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De la pequeña Gambia de principios de los 70, partió un joven de nombre Alhaji Momodo Njle, en busca de un sueño que le llevó a Inglaterra, donde tuvo un breve paso de seis meses por el Derby County, histórico club inglés semi finalista de la Copa de Europa en la temporada 72-73. Paso efímero y nada fácil en tiempos en que los viajes de avión y otras comodidades de hoy en día, eran un lujo que no todo mortal se podía permitir.


Apodado Biri, por uno de sus maestros del Corán, que en su lengua autóctona significa terco, Alhaji regresó nuevamente a su Banjul natal y fiel al significado de su apodo, terco y perseverante, es reclutado por el Boldklubben 1901 danés en 1972, dando inicio a su gran aventura europea, no sospechando Biri Biri que la vida le guardaba un encuentro, que le marcaría para el resto de su existencia.
Ese encuentro se consumó en el caluroso verano andaluz de 1973, con su llegada a Sevilla para representar al equipo del Nervión, procedente del club danés.  

El equipo por aquel entonces en segunda división y entrenado por Ernst Happel, el gran estratega del nuevo concepto de futbol total de los años 70, consiguió el ascenso a primera, en buena parte por la contribución de Biri Biri que firmó 14 dianas.


Y así el destino quiso que Alhaji Momodo Njle y el Sevilla CF se encontraran y de ese encuentro nació una relación eterna de admiración mutua. Y es que Biri Biri no fue un jugador cualquiera, su llegada fue todo un impacto para una ciudad  y un país envueltos en un clima político y social muy diferentes a las circunstancias actuales.
Cuando debutó en el Sánchez Pizjuán, rápidamente encandiló a la afición local con un fútbol muy distinto al que estaban habituados a presenciar, comprobando rápidamente que estaban ante un jugador distinto.

Desde entonces las tardes de domingo en el Ramón Sánchez Pizjuán, nunca volvieron a ser lo mismo. De inicio llamaron la atención sus movimientos en el campo, sus potentes saltos de cabeza, sus carreras explosivas o su posición felina, semi agachada, en los saques de esquina  preparado para "atacar" la pelota, pero después, lo que realmente caló en la afición fue su personalidad bondadosa y entrañable, cosa que le hizo ganarse el cariño de la afición.

Cuando a los partidos de los domingos se iba a pie, con almohadillas y bocadillos debajo del brazo, el sevillismo hacía su peregrinaje al estadio para disfrutar de su ídolo y un buen domingo el ídolo les tenía preparada una actuación de tal calibre, que salió a hombros como cuál torero, desde el estadio hasta su propia casa. El Atlético de Madrid fue el "invitado" a dicha actuación, en la cuál Biri Biri deleitó a todos con una función digna de su fama.
Tal calado dio origen a la Peña Biri Biri que a día de hoy sigue animando y rindiendo homenaje al mejor futbolista gambiano de todos los tiempos, desde el gol Norte del Sánchez Pizjuán. Una peña pionera para la época en su forma de animar con cánticos y letras de apoyo a sus jugadores, que no se habían escuchado hasta la entonces.

En su estancia en Sevilla jugó 109 partidos y anotó 34 goles y si bien sus registros no son de los mejores comparado con otros grandes del sevillismo, su figura transcendió lo futbolístico y alcanzó proporciones de leyenda.

Biri Biri dejó el Sevilla en 1978, pero realmente nunca se fue, porque el sevillismo no lo permitió. Se negó a dejar que el olvido se apoderara de su figura y Biri Biri se quedó en el corazón de una afición y un club entregados a un hombre de entrañable ternura.

A su regreso a Gambia, donde colaboró en proyectos futbolísticos con el ayuntamiento de su ciudad y hasta llegó a ser ministro de deportes, nunca dejó de seguir a su Sevilla y su Sevilla nunca dejó de tenderle la mano con sucesivos homenajes, el último de ellos con la entrega de la insignia de oro del club.

Biri Biri se despidió del mundo en un hospital de Dakar el pasado domingo, pero su grandeza le mantiene presente en el Sánchez Pizjuán, porque este buen hombre se empeño en demostrar que la felicidad es contagiosa.
A través de su sonrisa cautivadora, y con el balón en los pies, regaló infinidad de sueños y la grada soñó al son del "¡Con el Biri, Biri, Biri y con el Biri, Biri va!"

Biri Biri no se fue, está semi agachado esperando el saque de esquina.

Uno de los homenajes que le brindó el Sevilla CF a su ídolo y varios otros momentos de lo podéis ver en el siguiente vídeo.

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